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lunes, 27 de junio de 2011

Matías Almeyda y la 'vía Luis Aragonés'


Buenos Aires.

Matías Almeyda es desde esta noche director técnico de River Plate. Se acostó un domingo como jugador y se fue a la cama al día siguiente de entrenador. Cambió de oficio en una noche. El futuro de River enciende Argentina en víspera del inicio de la Copa América. Buenos Aires vive en clave de fútbol. Mañana, tarde y noche. River lo llena todo. Las radios de los taxis. Los camareros en las comidas. La calle palpita desazón por River. Y la Copa América, entretanto, espera su momento para que le alumbren los focos.

De jugador a míster. No es la primera vez que sucede una historia así. No suele ser normal ver un cambio de vida radical en el fútbol en menos de 24 horas. El caso más conocido, el más famoso e impactante en el fútbol latino es el de Luis Aragonés.

Ex jugador, ex seleccionador español, Luis Aragonés se puso el chándal de un día para otro, con el fin de ayudar a solventar una crisis. En su caso, la que vivía el equipo de su vida, el Atlético de Madrid.

Era la campaña 74-75. Juan Carlos Lorenzo, otro argentino que entonces ocupaba el banquillo en la época dorada del Atlético de Madrid, tuvo que dejar el cargo a la sexta jornada. El relevo lo hizo Vicente Calderón, presidente de la época.

Luis Aragonés ya no se vistió en el mismo vestuario al lado de sus amigos el día después. Le comenzaron a tratar de usted. Pasaron del tuteo al protocolo en sólo unas horas.

Al Atlético de Madrid le fue bien aquel cambio. Era el gran Atlético argentino de Juan Carlos 'Cacho' Heredia, de Rubén Ayala, de internacionales que venían del Mundial del 74, que habían estado en la Argentina del 'Loco' Houseman. Un Atlético que ganó la Copa Intercontinental con tantos de 'Ratón' Ayala y Javier Irureta ante Independiente de Avellaneda.

La vida le trató bien a Luis Aragonés, que se convirtió en un técnico de prestigio. Dio muchas vueltas como todos los que se sacan el título de entrenador. Su maleta con ruedas dio la vuelta a España. Hasta que un verano dio de seleccionador con la tecla de un grupo histórico de futbolistas repleto de talento que ayudó a España a ganar su famosa Eurocopa del año 2006.

Almeyda por poco coincide bajo las órdenes de Luis Aragonés en el Sevilla. Llegó Matías un poco después a un club que le dio el billete para un traspaso más al Lazio, en pleno auge del mercado europeo. Almeyda, como Luis Aragonés, era medio centro. River ha pensado lo mismo 37 años después. En tiempos de crisis, que pase el veterano que ya desde hace tiempo piensa como entrenador. Con la misma edad, prácticamente que Luis en los 70, Almeyda va a intentar iniciar su nuevo camino.

domingo, 26 de junio de 2011

El descenso de River: un fracaso 'Monumental'



Por William González Badillo
Twitter: wigoSports

El descenso toca todos los estratos en el fútbol. River Plate es la muestra fehaciente de esto. Ya lo vivió Brasil con su amado Corinthians e Italia con la poderosa Juventus. El fútbol demuestra una vez más que nadie es intocable y que quizás el mundo sí se está acabando.

El de River fue un descenso de novela. Nadie lo imaginó, nadie lo pensó, nadie alcanzó a sentirlo, pero se dio. El ‘Millo’ está en la B y nada ni nadie cambiarán esto.

El destino se confabuló contra un histórico del fútbol. Las malas administraciones de los últimos años acabaron con el club ‘Millonario’. El fútbol cobró y de la manera más dolorosa. Quizás un ejemplo para muchos equipos de nuestro país —para irnos al plano local— que se creen intocables por su historia y por sus títulos.

Admirable la forma como nadie metió mano en el descenso de River en Argentina. Simplemente dejaron que el destino llevara a cada quien al lugar que se merece. Fueron dos partidos donde priorizó el fútbol, la entrega, la pasión y uno que otro toquecito de suerte. Los árbitros cumplieron su tarea, Belgrano hizo su parte y River, fiel a su presente, siguió siendo ese equipo sin alma, sin sangre, sin corazón.

Esta vez le tocó a un grande como River el sufrimiento de descender. De llorar, no por perder un superclásico, por una derrota más, por un gol perdido, sino por bajar de categoría.

Ahora vendrá un mundo diferente. Un año lleno viajes largos, potreros como canchas, partidos sin hinchas y enfrentamientos ante Guillermo Brown, San Juan, Jujuy, Tucumán, Defensa y Justicia, Almirante Brown y Deportivo Merlo. Y paradójicamente el clásico será ante Boca, pero ante Boca Unidos, un equipo del municipio de Corrientes.

Hoy podré decir: Yo vi descender a River Plate…

EL PARTIDO

Luces, cámaras, acción. Pezzota pitó el inicio del juego y todas las cámaras enfocaron el Monumental de Núñez. Comenzó la que sería la película más amarga de la historia de River.

Fue un partido de infarto que trajo todos los ingredientes cinematográficos necesarios para un cortometraje exitoso.

Comenzó ganando River. Golazo de Pavone que hizo estallar el Monumental. 1-0 y quedaba mucho tiempo para lograr la salvación.

El juego ganó en intensidad. River atacando, Belgrano defendiéndose. La presión priorizó, el fútbol se ausentó. ‘La Banda’ buscaba el gol por todos los medios, pero el destino ya tenía escogido qué equipo descendería a la segunda división.

Como toda película, está también tendría su momento de suspenso. Pezzota sanciona un penal a favor de River. La salvación estaba a la vista. Pavone agarra el balón, mira fijamente el arco ‘pirata’, el Monumental enmudeció, la Argentina entera quedó a la expectativa. En los pies del ‘Tanque’ estaban 110 años de historia. Pero vuelvo y repito, el destino ya tenía escogido al vencedor. Pavone falló y River se derrumbó.

Belgrano tomó un segundo aire. La vida le dio una segunda oportunidad y Guillermo Farré sentenció. Ni el frío de Buenos Aires pudo calmar la calentura que sintieron los hinchas con ese mazazo. El Monumental era una caldera ardiente. Todo estaba escrito.
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